The story
Kindling Bar empezó como un puesto de pollo asado junto a una carretera secundaria, antes de instalarse en Madrid con una sala propia.
El equipo de cocina se turna para vigilar el horno de leña desde antes del amanecer hasta el cierre, porque una brasa que se apaga tarda horas en volver a rendir.
No hay grandes secretos: leña de encina, tiempo y un pollo entero que se deja hacer despacio.